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¿Cómo funciona una sesión de Yoga de la Risa®?

Por Javier Ruiz Gómez 1.051

Descubre cómo se desarrolla una sesión de Yoga de la Risa®: preparación, respiración, activación, ejercicios de risa, dinámica grupal, integración y cierre.

Una sesión de Yoga de la Risa® es mucho más que reunir a un grupo de personas y pedirles que se rían.

Existe una progresión. El cuerpo necesita entrar poco a poco en la actividad, el grupo necesita sentirse cómodo y la risa se introduce de forma gradual mediante respiración, movimiento, contacto visual, juego y ejercicios guiados.

Aunque cada profesional puede adaptar la sesión al grupo y al contexto, comprender esta estructura ayuda a entender mejor qué es el Yoga de la Risa® y por qué la práctica no depende de contar chistes ni de esperar a que aparezca espontáneamente el sentido del humor.

Antes de empezar: cada grupo es diferente

No todas las sesiones deberían desarrollarse exactamente de la misma manera.

Antes de comenzar es importante tener en cuenta quiénes van a participar, su edad, movilidad, experiencia previa, tamaño del grupo, características del espacio y finalidad de la actividad.

Una sesión dirigida a personas mayores puede necesitar un ritmo diferente al de una actividad en una empresa, un centro educativo, una formación o un grupo acostumbrado a practicar regularmente.

La metodología proporciona una estructura, pero la conducción debe adaptarse a las personas que están participando. Las principales adaptaciones y precauciones pueden consultarse en quién puede practicar Yoga de la Risa®.

1. Preparación corporal y respiratoria

La sesión suele comenzar con una transición desde la actividad cotidiana hacia una experiencia más consciente del cuerpo, la respiración y el grupo.

Se pueden introducir movimientos suaves, respiraciones, estiramientos sencillos o dinámicas que ayuden a centrar la atención y preparar físicamente a los participantes.

Esta primera fase también permite reducir cierta sensación de extrañeza. Para muchas personas, empezar a reír voluntariamente delante de otras no resulta natural al principio.

Por eso no es necesario comenzar inmediatamente con una carcajada intensa. La sesión puede construir progresivamente las condiciones para que resulte más fácil participar.

2. Activación y conexión del grupo

Después de la preparación inicial pueden introducirse dinámicas rítmicas y grupales.

Las palmadas, el movimiento, determinadas vocalizaciones, el contacto visual y las dinámicas sencillas ayudan a activar el cuerpo y a dirigir la atención hacia las demás personas.

En Yoga de la Risa® son conocidas expresiones rítmicas como “Ho Ho, Ha Ha Ha” o “Muy bien, muy bien, ¡yeah!”, utilizadas habitualmente para acompañar el movimiento y mantener la energía grupal.

Estas dinámicas no son un objetivo en sí mismas. Funcionan como elementos de transición hacia los ejercicios de risa y ayudan a crear un clima participativo.

3. De la risa intencional a una experiencia más espontánea

Una de las características centrales del Yoga de la Risa® es que permite iniciar voluntariamente la conducta de reír.

No necesitamos esperar a escuchar un chiste o a que suceda algo divertido.

La persona comienza realizando la risa como un ejercicio corporal. Cuando esto ocurre en grupo, el contacto visual, el movimiento, el juego y la propia respuesta de otras personas pueden hacer que la experiencia vaya cambiando.

En algunas ocasiones la risa permanece principalmente intencional. En otras puede aparecer una risa más espontánea.

No es necesario establecer una frontera rígida entre ambas. Lo importante dentro de la práctica es permitir que cada persona participe sin sentirse obligada a demostrar que su risa es “auténtica”.

4. Los ejercicios de risa

La parte central de muchas sesiones está formada por ejercicios guiados.

Estos ejercicios utilizan situaciones imaginarias, movimientos, interacción entre participantes o pequeñas acciones cotidianas como punto de partida para iniciar la risa.

Por ejemplo, pueden existir ejercicios relacionados con saludar, hablar por teléfono, encontrarse con otra persona o transformar gestos cotidianos en una dinámica lúdica.

El ejercicio proporciona una estructura sencilla. La risa constituye la experiencia.

Si quieres conocer ejemplos concretos, puedes consultar nuestra guía de ejercicios de Yoga de la Risa®.

5. La importancia de la dinámica grupal

Yoga de la Risa® se practica habitualmente en grupo porque la interacción con otras personas forma una parte importante de la experiencia.

Mirarnos, movernos juntos y participar en una misma dinámica puede facilitar la implicación y hacer que la risa resulte menos inhibida.

Además, la risa es una conducta profundamente social. Reímos con frecuencia en respuesta a otras personas y no únicamente porque algo nos resulte humorístico.

Por ello, una sesión no debería entenderse solo como una sucesión de ejercicios individuales. También existe un proceso de conexión y participación compartida.

6. Juego y expresión corporal

Otro elemento habitual es recuperar temporalmente una actitud más lúdica.

La vida adulta suele estar muy regulada por normas de comportamiento, responsabilidades y autocontrol. En una sesión se puede abrir un espacio en el que determinadas formas de movimiento, expresión y juego resulten aceptables.

Esto no significa infantilizar a las personas.

Significa permitir durante un tiempo una expresión corporal menos rígida y más abierta a la curiosidad, el movimiento y la interacción.

7. ¿Qué es la Meditación de la Risa®?

En algunas sesiones puede incorporarse una fase de risa más libre conocida como Meditación de la Risa®.

A diferencia de los ejercicios guiados, en esta fase existe menos dirección externa y se permite que la risa aparezca y evolucione con mayor libertad dentro del grupo.

No todas las sesiones tienen que incluir necesariamente esta fase ni desarrollarla de la misma manera.

Su utilización depende del contexto, del grupo, del tiempo disponible y de la forma en que esté estructurada la actividad.

8. Integración, relajación y cierre

Una sesión no debería terminar necesariamente justo después de un periodo intenso de risa.

Después de la activación puede resultar útil facilitar una transición hacia un estado más tranquilo.

Respiración, relajación, silencio, movimientos suaves o unos minutos de integración permiten que las personas perciban cómo se encuentran después de la experiencia.

El cierre también ayuda a marcar claramente el final de la actividad y el regreso a la vida cotidiana.

¿Cuánto dura una sesión de Yoga de la Risa®?

No existe una duración única válida para todas las situaciones.

Una práctica breve dentro de otra actividad puede durar pocos minutos, mientras que una sesión completa puede disponer de mucho más tiempo para preparación, ejercicios, interacción, integración y cierre.

La duración debe adaptarse al contexto y a las características del grupo.

Más importante que cumplir un número determinado de minutos es mantener una progresión coherente y respetar las necesidades de las personas participantes.

¿Tengo que saber reír?

No.

Tampoco es necesario considerarse una persona especialmente divertida o extrovertida.

Precisamente una de las características del Yoga de la Risa® es que la práctica no depende de contar chistes, tener sentido del humor o sentirse previamente alegre.

Algunas personas entran rápidamente en la dinámica. Otras necesitan más tiempo.

Ambas experiencias son normales.

¿Qué ocurre si al principio siento vergüenza?

También es normal.

Reír deliberadamente delante de personas desconocidas puede resultar extraño las primeras veces.

Una conducción adecuada no debería obligar a nadie a exponerse ni convertir la risa en una exigencia.

La familiaridad con el grupo, la progresión de los ejercicios y un ambiente de respeto suelen facilitar que cada persona encuentre su forma de participar.

¿Es lo mismo hacer un ejercicio de risa que participar en una sesión?

No exactamente.

Un ejercicio aislado puede resultar útil para experimentar la risa intencional durante unos minutos.

Una sesión estructurada integra varios elementos: preparación, respiración, movimiento, ejercicios, interacción grupal, progresión de intensidad e integración final.

Por eso, si quieres probar algunos recursos sencillos antes de participar en una sesión completa, puedes comenzar con estos ejercicios sencillos de risa para empezar.

La importancia de una conducción adecuada

La persona que dirige una sesión no se limita a indicar ejercicios. Su función incluye observación, adaptación y gestión del grupo, como se explica en qué hace un Monitor de Yoga de la Risa®.

También observa el ritmo del grupo, adapta las propuestas, facilita la participación, gestiona la energía de la actividad y procura que exista un entorno respetuoso.

El objetivo no es conseguir que todas las personas rían de la misma manera ni durante el mismo tiempo.

Una buena conducción permite que la metodología se adapte a quienes participan, y no al contrario.

¿Qué puede experimentar una persona en su primera sesión?

No existe una respuesta única.

Algunas personas describen una sensación inmediata de diversión o libertad. Otras comienzan con cierta incomodidad y necesitan varios ejercicios antes de sentirse más cómodas.

También puede haber personas que disfruten especialmente del movimiento y la interacción grupal y otras que conecten más con las fases de respiración, relajación o integración.

Una sesión no debería plantearse como una prueba que haya que superar.

Es una experiencia que puede vivirse de maneras diferentes.

¿Qué dice la investigación?

La investigación científica ha estudiado intervenciones basadas en Yoga de la Risa® y otras formas de risa intencional en distintos contextos.

Una revisión sistemática de intervenciones grupales de Yoga de la Risa encontró algunos resultados prometedores relacionados con la salud mental, aunque señaló también limitaciones metodológicas y la necesidad de ensayos de mayor calidad.

Un ensayo controlado realizado con estudiantes universitarios comparó Yoga de la Risa, visionado de comedia y lectura, observando diferencias temporales en algunos indicadores hormonales relacionados con la respuesta al estrés.

Estos estudios ayudan a comprender mejor la práctica, pero sus resultados no justifican presentar una sesión de Yoga de la Risa® como tratamiento médico o psicológico.

Debe entenderse fundamentalmente como una práctica corporal, respiratoria, emocional y social orientada al bienestar. La relación entre sus componentes y los posibles efectos se desarrolla en por qué la risa puede mejorar el bienestar.

Una experiencia progresiva

Una sesión de Yoga de la Risa® puede entenderse como un recorrido.

Comienza preparando el cuerpo y el grupo, introduce progresivamente la risa intencional, utiliza movimiento e interacción y termina facilitando una transición hacia la calma y la integración.

La risa es el elemento más visible, pero detrás de ella existe una metodología que combina respiración, movimiento, juego y participación grupal.

Comprender esta estructura permite acercarse a una sesión con menos expectativas y con una idea más clara de lo que puede ocurrir.

Referencias científicas seleccionadas

  1. Bressington D, Yu C, Wong W, Ng TC, Chien WT. The effects of group-based Laughter Yoga interventions on mental health in adults: A systematic review. Journal of Psychiatric and Mental Health Nursing. 2018;25(8):517-527. DOI: 10.1111/jpm.12491. PubMed.
  2. Fujisawa A, Ota A, Matsunaga M, et al. Effect of laughter yoga on salivary cortisol and dehydroepiandrosterone among healthy university students: A randomized controlled trial. Complementary Therapies in Clinical Practice. 2018;32:6-11. DOI: 10.1016/j.ctcp.2018.04.005. PubMed.
  3. Meier M, Wirz L, Dickinson P, Pruessner JC. Laughter yoga reduces the cortisol response to acute stress in healthy individuals. Stress. 2021;24(1):44-52. PubMed.